Una casa tradicional de antaño
¿Quiere echar un vistazo a cómo vivían los habitantes de Cos en el pasado? Diríjase a la plaza de Antimachia, encuentre el Museo Folclórico —también conocido como Casa Tradicional de Antimachia— y cruce su umbral para «viajar» a principios del siglo XX, cuando la vida de la gente era diferente y la belleza residía en las cosas pequeñas y sencillas que se habían esforzado por conseguir.
Podrá apreciar ese esfuerzo a través de los objetos expuestos en la casa, que estuvo habitada hasta 1953: desde muebles y utensilios de la vida cotidiana rural hasta telas, tejidos e instrumentos musicales.
Fíjese en las fotos antiguas, los bordados y los iconos religiosos que adornan las paredes admire las reliquias familiares y recorran todas sus estancias. El salón central servía también de dormitorio; en el horno de piedra se horneaba el pan fresco, que impregnaba toda la casa de su aroma, y en la despensa se almacenaban los alimentos.
Ocupa un lugar destacado el telar, la herramienta más valiosa en aquella época para una ama de casa, que tejía todo lo que pudiera necesitarse en el hogar. Podrá ver ejemplos de la artesanía tradicional en alfombras hechas a mano, tapicerías, cortinas, manteles, delantales, toallas, etc. Durante la visita guiada, podrá asistir a una demostración del arte del tejido a cargo de un habitante de la isla, mientras que durante el invierno se imparten clases para mantener viva la tradición.
Fuera de la casa hay un gallinero, una pocilga —que albergaba un solo cerdo— y pérgolas con vides. No olvide de visitar el molino de viento tradicional de Antimachia, reconstruido en piedra, que se encuentra casi enfrente del Museo Folclórico. El molino funciona con normalidad y también alberga un pequeño museo.
Podrá apreciar ese esfuerzo a través de los objetos expuestos en la casa, que estuvo habitada hasta 1953: desde muebles y utensilios de la vida cotidiana rural hasta telas, tejidos e instrumentos musicales.
Fíjese en las fotos antiguas, los bordados y los iconos religiosos que adornan las paredes admire las reliquias familiares y recorran todas sus estancias. El salón central servía también de dormitorio; en el horno de piedra se horneaba el pan fresco, que impregnaba toda la casa de su aroma, y en la despensa se almacenaban los alimentos.
Ocupa un lugar destacado el telar, la herramienta más valiosa en aquella época para una ama de casa, que tejía todo lo que pudiera necesitarse en el hogar. Podrá ver ejemplos de la artesanía tradicional en alfombras hechas a mano, tapicerías, cortinas, manteles, delantales, toallas, etc. Durante la visita guiada, podrá asistir a una demostración del arte del tejido a cargo de un habitante de la isla, mientras que durante el invierno se imparten clases para mantener viva la tradición.
Fuera de la casa hay un gallinero, una pocilga —que albergaba un solo cerdo— y pérgolas con vides. No olvide de visitar el molino de viento tradicional de Antimachia, reconstruido en piedra, que se encuentra casi enfrente del Museo Folclórico. El molino funciona con normalidad y también alberga un pequeño museo.


