El Parnaso, con una altitud de 2.260 metros, es uno de los macizos montañosos más importantes de Grecia y alberga el centro de esquí más grande y mejor organizado del país. Está formado por las áreas de Kellaria y Fterolakka, conectadas entre sí mediante remontes y pistas, así como por rutas esquiables que las unen con Gerontovrachos. En total, el centro cuenta con 23 pistas que suman 27 km y 13 remontes.
Opciones en las pistas
En Kellaria, los esquiadores prefieren para el calentamiento las pistas azules Telémaco y Pericles. Afrodita conecta el aparcamiento con el chalet, mientras que Hermes ofrece un descenso agradable y fácil. Para los más experimentados, Odiseo representa el mayor desafío, siendo la pista roja más difícil, con tramos que rozan el nivel negro.
En Fterolakka, los principiantes encuentran el terreno ideal en las pistas Hera y Pan, aunque el remonte de esta última requiere cierta precaución. La pista Pitia es perfecta para quienes acaban de superar el nivel inicial. Para los esquiadores avanzados, Iniojos es conocida por su gran dificultad y está certificada por la F.I.S. para competiciones. Sahara, una destacada pista roja de 1.000 metros, conecta de manera única ambos lados de la montaña.
Après-ski: bienestar y tradición
La experiencia en el Parnaso no se limita a la nieve. La cosmopolita Arachova ofrece alojamiento de lujo, una animada vida nocturna y una excelente gastronomía, con especialidades como la formaela y el vino local “brusco”.
Para los amantes de la naturaleza, el senderismo por rutas de montaña y caminos empedrados conduce a lugares de energía única, como el Santuario de Delfos. Antes de partir, merece la pena buscar los famosos tejidos artesanales de Arachova y los “karpitia” como recuerdo de una escapada completa que combina actividad deportiva, patrimonio cultural y la auténtica hospitalidad griega.
